¿De cuál fumaste hoy? | Descanso Sábatico

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Manuel Hernández |

Estás de visita en el final de la noche del viernes, en el antro con el rítmico za…, za…., za…, de la mesa más aplaudida, en el contento y feliz artificial, za…, za…, za…, lo ingerido en el sanitario para la ansiedad, presión alta, emoción descontrolada; retornas con el alcohol en las rocas y continuas con la entrevista e insistes ante una mujer independiente, alta, atractiva y cabello bien cortado: no se deja, za…, za…,za…, y nada.

Cosa asombrosa, dice no estar atada a nadie; extravías la mirada a la bien proporcionada carne, contoneada, en el pulido tubo, como lombriz; dejas los movimientos afectados de la teibolera, porque son horas de la madrugada, te produce una gran satisfacción; cabe recordar del sábado, es el sexto día de la semana y una jornada santa para el judaísmo.

¡Sábadu!, la continuas en el parque, tourn on, enciendes la mariguana; es placer, taquicardia, paso rápido de los pulmones hacía el torrente sanguíneo y directo al cerebro. No obstante, sufres de inflamación del tracto respiratorio. ¡Lo importante!: desaparecer mareos, nausea, vómitos, resacas; otra vez, apañado, adulterado y falsificado. No obstante, tienes cualidades masculinas de ser moreno y delgado. La corbata combina excelente al traje.

Pese al tiempo dispuesto a tú persona, no supiste abordar a la joven; fallaste por ser artificioso, fingido de ganar buen dinero, jactancioso de gerencia, químico sintético de droga y licor, trucado en arreglarte la camisa y la corbatita, aparente con postizos de buenos modales y lo principal, ilusorio: tres copas más y ya la tendrías en la cama. Ella, sí coordinaba bien sus ideas y siempre contestó a un rotundo ¡NO…!, en emancipación de última moda.

La interesada pedía a tú ser, de ir a dejarla a su domicilio a bordo del presumido último modelo de vehículo estacionado al lado del parquímetro de la vieja Zona Rosa; te calaron por presumido de la prestancia; como en realidad no eres poseedor de ningún automotor, sorprendiste a la dama, las llaves perdidas están, no aparecen en las bolsas de la indumentaria. Ella quería conseguir algo de ti, porque mediría tu estatus económico, a la escala social pertenecida a tu persona. No la demostraste; fracasaste al no lograr relaciones sexuales de pisa y corre.

— ¡”No puede ser!”, -exclama la extrañada.-

…“Te puedo acompañar a bordo de un taxi”… – el ofrecimiento es distante del recinto de las carnes reinas con sonido de table dance.

—“Prefiero ir sola; quiero caminar por éstas calles; a lo mejor le dices al tripulante, en voz queda, de dirección a un hotel y no quiero hacer escenarios de forcejeos y pataleos, no deseo ser rescatada por la tira-”.

—“De hecho, ofreciste buen rato artificial; solamente, conocidos parroquianos, adoramos los placeres mundanos; cada quien con lo individual. Eres casado, con dos hijos, no puedes; además, soy de autogobierno—”.

En efecto, si no tienes bienes rodantes y de reciente manufactura, no tienen validez tus estrategias.

…“Disculpa por lo del carro y quiero acompañarte por tus arterias. ¿Caminamos?…”.

Llegaron, y vieron los albores del sábado, en la de la estación del Metro Insurgentes y sentados en el enorme círculo, hubo espera para la primera corrida del tren subterráneo. Platicaron de cómo en la actual sociedad, cada ser humano, es muy particular, ¿por qué peculiar?, ¿orgullo de ello?. Según ellos, es a cada quien lo personal, adoptando poses y voces, timbres de los profesionales y estudiantes de la Ibero, Tecno, La Salle; de los muy acá o muy tuyu.

¿Acaso no se dan cuenta del sistema capitalista de división de clases, especialmente, al trabajo y al consumismo; al metete como sea; el yo impositivo, avasallador de conseguir una posición económica satisfactoria por sobre cientos de solicitudes de empleo; de lograr el puesto en la empresa y no a lo importancia del costo, así sea acoso sexual?.

Ella menciona estar en lo justo, aunque haya sido egresada de la Universidad, con carrera completa; no le hace, así desempeñe el cargo de recepcionista, porque en el mercado del trabajo tienen mayor significancia los ingenieros, los técnicos: dirigidos a la consecución de valores elevados a la productividad.

No descansan, son exclusivos, son codependientes, duermen dentro de la factoría, amanecen en el Just in Time. Los homínidos son para forzar la tarea laboral: varias ciencias conjuntas, derivadas en una: robótica

Ellos, no conocen de valores culturales, no existen las humanidades; no se conectan a los conciertos de música instrumental; nunca han asistido a una obra de teatro; puntualizan en manuales, descifran planos; no leen a los clásicos. Y cuando van a los museos, en sábado, es por obligatoriedad, del pequeño con lentes en la aula, a quien le pidieron un resumen de visita; lo visto, lo analizado, lo expuesto a la vivencia del niño. Es tarea escolar.

A los profesionales, capataces a dirigir robots en las fábricas, les duele el desembolso de cuota de excursión escolar a la esposa y al hijo, a propósito de recorrer un sitio ceremonial para el rescate de identidad, cuyas raíces son situadas en el solar, en el llano, en la superficie de la Patria.

Más allá, las féminas son autosuficiente, si huelen el aroma del perfume del director del corporativo; él te va a invitar a cenar; se ha apoderado de tu noche, te desvistes, te arrojan a la cama, abres y, entonces, ya no es la libertad pregonada, es fatua, abandonas lo engreída, tomas posesión coqueta a la virilidad del administrador de tú cuerpo.

Con la ganancia comprarás medias de tono erótico negro (para en ausencia de tú jefe en larga gira), visualicen tus agradables piernas. Alguien de la oficina (de los de abajito), en puesto de cinco salarios, te invitará a comer, al restaurante, donde volverá a surgir la hinchada (si en tú momento fue en monte venus o en senos turgentes, a lo mejor), abotargada la petulancia, lo máximo en ser creída; aquel paga la cuenta de modestia posición.

Bien taconeas los zapatos altos y avanzas; eres la primera en salir del sitio comensal; otorgas un taco de ojo a quien va detrás de ti; es tú correspondencia insinuante a otra invitación.

Bueno, y aquel visitante solitario al jardín público está en el top ten, de la rasta, en la legendaria hierba; trata de sobresalir del hang over; sentido al colgado del gancho; borrar la desazón, brincar el malestar, sus nervios alterados en intranquilidad; se aparta de la amargura provocada por lo especial de la muchacha; nada especial de aquella.

Finalmente, te repones con una caguama y vas a casa con gusto; se otorga distinción de excelente padre, cabeza de familia.

Abres la puerta del hogar y notas la ausencia de la esposa delicada y hermosa en facciones; posiblemente, salió al mandado; diriges a sendas recámaras de hija y vástago, adolescentes frente a la pantalla de televisión; enseguida darle seguimiento a los correos electrónicos; no se olvidan de la tableta, hacen a un lado la tarea; hay “chateo”, de inmediato responden al teléfono móvil con extremado ademán para captar la voz de la novia o el reclamo del novillo; ponen atención, a la consola de videojuegos: nueva versión para estar a la par con los amigos del conjunto inter galáctico

Bajas calificaciones, déficit de atención, tienen más dificultad para conciliar el sueño, se duermen en las bancas de la escuela; escaso reposo de cinco horas, en lugar del período normal.

Suman los mozos los traumas vividos cuando pequeños eran; esconden bajo su piel lo de repercutir en la salud adulta; desastrosas experiencias psicosociales. Carga alostática, crecida con el tiempo: desgaste en el cuerpo por estar comprometido a supra carga crónica.

…“Son acuciantes problemas originados ayer y actualizados hoy, en este instante urge inmediata solución”… Es la nueva marea, dice el progenitor.

El padrazo, más con la figura de padrastro, jala la apertura del refrigerador y enfila a la sala cinco botellas de cerveza; no quiere levantarse varias veces; prefiere ver y escuchar el noticiero de las 14:00 horas, de corrido pues, con todos los comerciales; ahí hay gente bonita, invitándote a estar esbelto, a adquirir superioridad por la marca de whisky; amas de casa mostrándote la calidad de los enjuagues; esas sí son mujeres súper dotadas, no como la de éste hogar, quien ya está en la cocina con el pipirin, en familia, a las tres de la tarde.

No contemplas imágenes irreales, son verdaderas: en el Estado de Guerrero ocurren las cosas más absurdas: “Rosticerias de Ayotzinapa, S.A. de C.V.”. Al sentado de papas fritas y churrumais, le entra el sentimiento de repugnancia; es rechazo y oposición. Es el término horror en emoción relatada, muy humana, provocada por el miedo intenso.

No, empero, tú preocupación de ahora sí, y con verdad, arranquen todas las matas de amapola, hierbas anuales de blanco látex; en los cientos de kilómetros de tierras labrantías y en cañadas de la sierra; se va a encarecer el consumo y no puede ser con la economía desarticulada y desbastada. Y a la comedía de pavor, les das salidas cómicas, escenarios de no pasa nada; risas, carcajadas.

Alborozo desmedido a oídos de los ocupados en el “guasapear”; se acercan al televisor y ven el título: ¡“Rosticerías de Ayotzinapa, ¡Presentan…!”; no les interesa: retornan al videojuego, donde mueren miles de villanos imaginados.

Para ti, de la cuarta bebida, es la visión ya conocida de ser aprehendidos a los más de cuarenta jóvenes; sientes el dolor, frustración intolerante, quieres estar en la zona de los hechos y liquidar a todos los sicarios; más no se puede, son efigies en exceso de sangre.

¿Será ciencia-ficción lo de Guerrero?. No…, lo anterior es más lejos, infinitamente en exo-planetas, en otras galaxias, en hoyos negros; aquí en la madre Tierra, hay bestialidad humana, exagerada brutalidad; es de siempre y existirá hasta el fin de la especie. Cambia el sistema de vivir, pero llevando el mismo estilo: el terror del hombre es para el propio de los más débiles.

Así, encontramos delinear virtud del influyente en la Literatura Universal, Franz Kafka del trazado en línea, considerado en una de sus vertientes, de realismo mágico, filosofía artística, del existencialismo, cuya copia la transcribió el agresivo Jean Paul Sartre en la descripción de uno de sus personajes, hecho en cuento corto: odia a los blancos y distingue las virtudes viriles de los hombres de color, no cortos, sino súper dotados.

El relato, es acerca del personaje de Sartre, quisiera ser yo musulmán de origen negro.

Al expresar el valor adversativo de la oración, cayó la tormenta y fue más allá lo de los estudiantes, más allá de lo kafkiano, descritas a situaciones surrealistas, fuera de los límites de la razón en el crimen masivo, matar por acción de órdenes, estricto voluntariado e imponer límites a los territorios del crimen organizado.

Luego, lo último en la entidad del libertador Don Vicente: otro acontecimiento sin ninguna explicación racional, es decir, el cuerpo es entregado a la incineración; irá a formar fila con los embalsamados, en sesenta, hombres, mujeres y niños. Esperarán turno y serán la peste por falta de respuesta de “Cremaciones del Pacífico, S.A. de C.V.”, situada, ni más o menos, en Acapulco. Se trata de un fraude, mentira de no incinerar los cadáveres.

Burla, hartazgo donde quiera se le vea; todos fueron al engaño; los encargados entregaron un puño de arena, de la playa más cercana del Pacífico, a los familiares por doce mil pesos, costo de la ridiculizada cajita de los restos del pariente, todo para conseguir dinero fácil en manos de la empresaria Estua Zardáin.

Pero, más adelante, es prístina la idea, es primitiva, es original y transcurrirá la narración del Oriente Medio, bajo la ejecución de Vienna Philarmonic; es la obra del compositor de música clásica, Rimsky-Korsakov, quien fue de piel clara y yo quisiera ser de tegumento negra musulmana.

Es Scheherezade, Las mil y una noches; es tarde de aventuras y fantasías; estaré atento a la estructura de narración breve, y sí es bloque a otro para dar inicio a la siguiente, no me daré cuenta del comienzo; conseguiré el reino de Tartaria, lleno de infidelidades y decapitaciones.

En el harén con la bella cuenta cuentos, cada noche en poemas, parodias y leyendas religiosas, completamente musulmanas. Es mi conjunto de guapas en el baño, concubinas, mujeres hermosas; mañana, tarde y noche.

En la inmersión, jalo a cinco dispuestas; en la sumersión, me clavo con diez tiernas; en la ablución, repito; la afusión con treinta muy buenas; otro incansable remojón con el secado de cien, siempre bellas. La bañera está hasta al tope de doncellas exuberantes; no es una tina, sino alberca rectangular, dimensión de palacio.

¡Por supuesto, casado con la incansable narradora!.

Dispuesto estoy al disfrute del reino celestial de Mahoma, no le aunque el Arcángel Gabriel le abriera su pechito, es decir, por si las dudas le extrajo al adorable, un coágulo negro cerca del corazón; le cerraron el paso a satán si quería seducirlo; total, fue cocido el tórax.

…Acontece lo inesperado: el final de lo macabro, y el sueño de mi éxtasis:— Sales Roberto de la verdad y de las extrañas reflexiones.

La señora de la casa, extiende la vajilla amplia, reluciente; los tres de la familia, acomodamos los cubiertos; me jalo una botella de vino tinto; la otra permanece en la congeladora. Sí, son platos extendidos, vistos en sábado y domingo; entre semana, son tacos o tortas y chesquito.

Pasa la cacerola hirviente en romeritos, tortas de camarón y mole oaxaqueño; es humeante, delicioso; se antoja el guiso y yo con la traición en la frente, en desaciertos. ¿Por qué, si tengo una familia ejemplar, una bellísima persona en lo físico y, principalmente, en lo espiritual, dos hijos a realizarlos?

…,¿por qué?.

No hay de otra: es la drogadicción: mañana, domingo, iré al parque y solamente un carrujote; me tronaré muy temprano; al medio día a la iglesia. Ahora, no estoy en five, four, trhee, two, one. No es un conteo final; estoy alegre de estar en el dulce hogar. ¡Of course, la morenita nos protege y aquí no hay malas vibras, faltaba más!

horsepowerreport@gmail.com

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