¿De cuál fumaste hoy? | Quiero Ser

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Manuel Hernández |

Introducción: en Enero de 2015 fue publicada ésta reflexión. Ahora con los acontecimientos del pasado viernes de noviembre en él mismo año, en la Ciudad Luz, el semanario satírico “Charlie Hebdo” dedica su portada a los atentados recientes. “Ellos tienen armas. Que se frieguen, nosotros tenemos la champán”, es la frase sarcástica.

La imagen muestra la actitud festiva “botella y copa en mano, con el cuerpo repleto en agujeros de bala por donde escapa el vino espumoso, sobre fondo rojo”, significado de tinta sangre.

Es la ironía y la crueldad. El título ridiculiza a los propios galos en París. Humilla e insulta a la conciencia europea, culpable del encierro de millones de personas de creencias musulmanas en barrios miserables. Marginados, enclaustrados sin oportunidad alguna de bienestar. Luego entonces, los jóvenes se han ido al extremo.

Quiérase o no, el Estado Islámico fundamenta sus razones, sea en sus inicios, cuerpo creado de Frankestein de los Estados Unidos (no, es ciencia ficción); existe una necesidad imperiosa de los países occidentales de apoderarse de los cuantiosos recursos del petróleo en el Medio Oriente y para eso están las respuestas de los fundamentalistas.

QUIÉRASE O NO, apreciable lector, estamos en situación alarmante y en los prolegómenos de la ciencia de la Tercera Guerra Mundial: influencia o disputa de geo estrategia de China, Rusia frente a Norteamérica y toda clase de aliados. Mientras tanto, en México se extiende la cortina de humo sobre el consumo legal o no de la marihuana, montado ya sobre la recesión económica.

VADE RETRO SATANA.

El satírico Charlie y su equipo de moneros presenciaron las imágenes, así como, la narración a detalle de otra vertiente del alma en vilo francesa, durante intervención no precisa, pero si policíaca en supermercado judío de la capital gala para rescatar a rehenes. La emisora con un solo ángulo, más la locutora precisaba a detalle los acontecimientos; explosiones en incendios al interior del inmueble. No fue con éxito el rescate.

Los caricaturistas excedidos en el comic acertaron a una crisis a continuar en terrorismo de fuerte respuesta, pero acrecentado y resonante en la patria de Diderot y de múltiples intelectuales, verter inagotable, y, del ahora reciente Thomas Piketty con su Capital del Siglo XXI, obra renovadora. Nuevas luces.

Los objetivos de los Estados Unidos y sus acompañantes occidentales son con acciones militares en naciones de creencia en el Islam; de características devastadoras. La supremacía de uno y como ya se dijo, la respuesta de metralleta en grito, porque ellos defienden sus símbolos, su religión, sus territorios.

Los árabes sustituyen, en el foro cinematográfico, a los actores hollywoodenses, pasados a mejor historia. Al Qaeda o Yihadismo, son puestos en el escenario mundial como el terrorismo islámico.

“Por todo ello, abandono la fe cristiana; no deseo el paraje ofrecido, en lo indicado en las alturas, después de transición terrenal.”

“¡Quiero el paraíso ofrecido por Mahoma!, pasión frenética, sitio o lugar muy ameno; erotismo agradable, disposición eréctil; enderezarse todos los minutos de la eternidad”.

Al fin y al cabo, a mi disposición muchas vírgenes. ¡Ojo!, tris, tras, trueno; el chasquido de los dedos en mano izquierda y con ademán de la derecha: “ven aquí, quincuagésima doncella de la serie “A”. ¡ Uff…,off…!, falta de la “B” a la “Z”. En lo eternizable, no hay fin.

Pero, algo pasa primero, si quiero estar en las principales redes del yihadismo; enseguida reclutamiento, entrenamiento ; después de varios enfrentamientos, solicitaré relevo para, finalmente, con explosivos, atados a la cintura, terminar otra obra destructora en rebeldía. Lo más posible en muertes ocasionadas al enemigo.

“¡He vengado al Profeta Mahoma…!”

Así también (aclaración fui occidental), fortuitamente me olvido de Engels, hago distancia de Hegel; celebro no estar en la sombra del materialismo dialéctico e histórico, etc, etc.

Con embargo emocional, con situación notoria, me desprendo del tabicón de El Capital de Carlos Marx. Nunca entendí sus textos; por eso me servía de almohada. También, me voy de Lenin: ¡God By…,Lennin!.

Claro, observé a detalle al ser desprendida la estatua de bronce; tenías la diestra izquierda en tus apretadas emociones a tu pecho y con la otra, levantada ad infinitum, reiterabas el discurso del poder al proletariado.

Al mirar hacia Latinoamérica, derramó el llanto en el héroe distorsionado de mi Independencia, pero ensalzo las veredas de Morelos, al planeador jurídico de Juárez. Más adelante, con sembrador de utopías en la boina del guerrillero triunfante y terminado en la desesperación en Bolivia, el mismo “Che” Guevara. Finalmente, para mí, lo más preciado del sur mexicano: Lucio Cabañas; él logró dominar doscientos kilómetros de extensión en montañas; puso en jaque a miles de la soldadesca con directrices de oficiales entrenados en la Escuela de las Américas, propiedad del vecino voraz.

Me quedé con todos estos líderes, pero al volver al Capital del Siglo XXI, de Thomas Piketty, me uno a su análisis de un aumento desbordado, de antaño, de unos cuantos y ese mismo impedimento a un crecimiento justo y democrático.

Al estar al lado de las princesas anheladas, solicitaré al franchute siga explicando cómo en el Neoliberalismo con sus trasnacionales y los capitales, en maximizar las ganancia, ya no se identifican con sus países de origen, es decir, traslape de inversiones, allá, acuya. No tienen rostro. Poseen poderío.

Es la tendencia Slim Charlie. Otras entidades necesitadas, de sí mismas, en obstáculo ajeno, asaltan con leyes coercitivas y comandan, en todos los puntos geográficos, para la explotación encadenada.

La navegación de la embarcación adinerada con remeros al ritmo del tambor en propulsión constante, dinámica, con apetito ansioso. Empujar a los pobres al fondo del océano, es lo deseado, lo pertinente. ¡No sirven…!,

Five…, four…, thre…, two…one; la voz se va al sueño; la orquesta filarmónica envuelve el estruendo; se interpreta en torbellino; llega a su clímax y el director a su señal,… para en seco los instrumentos.

Hay suspenso, hay vacío… un golpe al interior del piano se prolonga en acústica y disminuye lentamente, con sonido de reverberación, ¿cuál?. ¡Yihadista!.

horsepowerreport@gmail.com

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