TAXISTA TENÍA QUE SER | TRASPORTE Y ELECCIONES

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Mario Netas

La idea de este espacio de opinión es ofrecer una alternativa especializada sobre temas en torno al trasporte público de la región y el Estado de México. El nombre que elegimos para esta columna remite al lector a la temática central de la columna, más no pretende delimitar el alcance de los temas que trataremos, es decir, no solo se hablará de lo que se vive en el mundo de los taxistas y los sitios en los que se agrupan, sino en general de todo el trasporte público.

A primera vista el título es sugestivo, nos remite a una frase que le gritaríamos a cualquier taxista cuando se para el doble final, no enciende sus intermitentes para bajar o subir al pasaje, se pasan el alto, o rebasan por la derecha, situaciones muy comunes en las calles de la entidad, esperemos que las reflexiones que hagamos en este espacio contribuya a cambiar esta visión sobre el transporte y la visión de los transportistas en el desempeño de la actividad que ellos eligieron libremente, para que algún día cuando veamos un comportamiento ejemplar de alguien al volante digamos: claro, ¡taxista tenía que ser!.

El tema obligado es el trasporte y las elecciones que se avecinan, un tema recurrente en cada proceso electoral, en el que la idea generalizada es cada tres años la misma, el trasporte es incondicional del eterno partido en el gobierno: el PRI.

Muchos pudieran pensar que la elección de 2018, sobre todo en lo local, se desarrollará bajo la misa tónica: que todos los transportistas volverán a rotular en los medallones de sus unidades, que van con el candidato oficial en el municipio en el que tengan sus derroteros o bases, pero esto no será sí, hay demasiados factores que rompieron profundamente el amasiato transporte público – pri gobierno.

Tal vez el factor determinante en el rompimiento de esa relación incestuosa, es la extrema permisibilidad y corrupción que ha imperado en la Secretaria de Movilidad del Estado de México y la antes Secretaria de Trasporte, que durante muchos años solapó a los dirigentes de las cúpulas transportistas, tanto en la realización de trámites como en la emisión de permisos y concesiones, postura que hoy tiene al trasporte mexiquense fuera de norma en un porcentaje alarmante.

Si la Ley de Movilidad del Estado de México y algunos reglamentos aun vigentes relativos a la anterior Ley de Tránsito y Transporte del Estado de México se aplicarán tajantemente, entre el 30 y 40% de las concesiones de Taxis y rutas fijas tendrían que cancelarse definitivamente, primero por estar en manos diferentes a aquellas las de las personas a favor de las que fueron emitidas, sin que la ley permita la libre circulación de éstas aclaramos, por que no han sido renovadas desde hace muchos años, o porque los integrantes de las empresas que aparecen como sus legitimas propietarias han cambiado fuera de asambleas generales, un escenario de desorden total que ha labrado con cincel y piedra el PRI en el gobierno durante muchos sexenios.

Ante un claro escenario electoral de descalabro para esta elección y con una oposición morenistas que ha visto la pertinencia de tratar a los transportistas bajo esa temática y ya no más bajo las del ciudadano común y corriente, el Gobierno Mexiquense en una brillante (es sarcasmo) y rápida acción emitió el pasado 20 de marzo un decreto en el que amenazó, sobre todo a los taxistas mexiquenses, en que debían cumplir con una serie de requisitos para renovar concesiones y parque vehículo, con la amenaza de que de no hacerlo, sus concesiones serían canceladas si derecho de audiencia, una medida que claramente busca abrir un espacio de negociación con el trasporte mexiquense para llevarlo a votar y movilizar al electorado para votar por los candidatos del PRI.

La medida claro no ha dado resultado, ha enfurecido aun más a los transportistas, ha roto agrupaciones locales, Texcoco no ha sido la excepción, donde algunos aún optimistas siguen profesando su amor por el partido en el gobierno aunque los tiene con el pie en el cuello, otros incluso públicamente se han comprometido personalmente, a sus empresas o asociaciones e incluso a otras cercanas a ellos, a que el próximo 1 de julio votarán por morena y sus candidatos.

Una característica del gobierno de Alfredo del Mazo es su incapacidad para mantener el control sobre sectores tradicionalmente príistas, su calidad de candidato impuesto y gobernador cuestionado en su triunfo, lo han borrado del escenario electoral, de hecho no quiere sacar la cabeza, su posición por evitar que fraguara la coalición con el Partido Verde y Nueva Alianza en la entidad han sido otro fracaso más que le constará caro al gobierno de su primo Peña Nieto, las amenazas veladas al trasporte, a los campesinos o los obreros que quedan ahora no funcionarán, el gobierno, el partido y la elección se le han fugado de las manos como el agua.

Demasiado tarde para reflexionarlo, meterse con menos arrogancia al problema, buscar los mecanismos para regularizar permisos y concesiones le hubieran dado más dividendos electorales al Secretario de Movilidad mexiquense y su jefe inmediato, que los manotazos que han dado en la mesa desde hace meses, unos manotazos que más que intimidar envalentonan a los transportistas que se sienten engañados y traicionados, hay que recordar que no narrado no es el único problema que vive el trasporte público en la entidad, hay que sumar el aumento desmedido en el precio de la gasolina, la nula regulación de plataformas como Uber y Cabify, tan sólo por señalar algunos problemas de todos los que se viven con la complicidad del partido oficial y por que no decirlo, de todos los que hoy quieren gobernar; es claro, en la próxima elección no hay para dónde hacerse, pero quien saldrán más raspado será el partido en el poder.

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