CONCIENCIA DE CLASE | ¿DE QUIÉN ES EL DERECHO EN LA ADOPCIÓN, DEL ADOPTADO O EL ADOPTANTE?

El derecho a la adopción, ¿a quién corresponde?

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Carlos Carral Hernández

Esta mañana desperté con una imagen de una nota sobre el supuesto falló de un Juez en los Estados Unidos que negó el derecho a adoptar a una pareja gay, la verdad es que no reparé en verificar la autenticidad de la información, la razón, puso ante mi un argumento que considero puede desatar una verdadera discusión jurídica, con argumentos legales y racionales mas que político-emotivos, una discusión digna de llegar al pleno de la Corte y digna de que se emita nueva jurisprudencia al respecto.

La reflexión sobre a quién asiste en derecho en la adopción va más allá de sí esta posibilidad le es negada o concedida a una pareja del mismo sexo, puede modificar por completo la idea de libertad y de filiación parental en las familias tradicionales, de ahí el interés de abordar este tema en esta entrega y abonar a la discusión sobre estos temas que la clase política de hoy en día aborda buscando encontrar votos y casi nunca pensando en mantener el tejido social de la mejor forma posible.

Aclaro no soy homofóbico, de hecho admiro a quienes salen del clóset como se dice coloquialmente, considero ese difícil acto como un grito de libertad que se debe respetar, aunque debo admitir que también comparto la visión de gente como el presidente de Rusia Vladimir Putin, que ha dicho en varios momentos que también se necesita que cada quien determine libremente su identidad sexual y que para eso se debe contar con los elementos necesarios para ello, empezando por la madurez necesaria, algo que muchos sectores se niegan a pensar con seriedad.

Regresando al tema central, el argumento me hizo recordar un argumento que he usado en juicios de índole familiar sobre la pretensión de alguno de los padres por evitar que los hijos convivan con su otro progenitor, mi respuesta ha sido contundente, “NO EXISTE POSIBILIDAD DE ELLO, YA QUE ES UN DERECHO QUE CORRESPONDE A LOS MENORES Y NO A ALGUNO DE SUS PADRES”, en este sentido no es lo mismo que nos asista el derecho a adoptar, que nos asista el derecho a ser adoptados, los alcances y requisitos no podría ser los mismos definitivamente.

Si el derecho debe ser el derecho a adoptar, definitivamente a nadie se le debe negar el derecho a adoptar, claro cumpliendo los requisitos de capacidad material mínimos del adoptante y seguramente estabilidad emocional, sean matrimonios o concubinatos conformados por un hombre y una mujer, por parejas del mismo sexo o incluso personas sin pareja, la ley es así, no tendrían porque existir limitantes.

Por el contrario si el derecho es a adoptar, se tendría que determinar con detenimiento, cuidado y claridad, qué es el interés superior del menor, lo que pudiera llevar a que se otorgue la posibilidad de adoptar bajo ciertas circunstancias, garantizando con ello el derecho de los menores al acceso a su derecho a ser adoptados, es decir, en el primer caso la reflexión e interpretación de la norma se realizaría desde la óptica de quien quiere adoptar y en el segundo supuesto la interpretación se realiza desde la lógica de la persona a adoptar.

Los grupos más conservadores señalan que si el derecho es a adoptar, esta institución sirve para la satisfacción deseos personales y emocionales de los adoptantes, por el otro señalan que el derecho a ser adoptado es la idea más cercada a la de una institución jurídica que permite que la persona retome un estatus legal y natural que no puede ser sustituido sino bajo las mismas condiciones lógicas, anturales y de derecho reconocidas.

El efecto de la discusión no es menor, imaginemos a un joven mayor de edad que desea ser adoptado por la pareja de su madre o su padre, de quien ha recibido cuidados y apoyo desde su niñez, no así de parte de su progenitor o progenitora natural, en este supuesto si el derecho que la Constitución y las leyes aplicables en la materia es el de adoptar, entonces se requiere inevitablemente la autorización del padre o la madre biológica para el acto de adopción, por el contrario si el derecho es a ser adoptado, en este caso la decisión sería del joven ya mayor de edad, esto a pesar de la oposición de quien participó solo en su concepción, una posibilidad que incluso con el tiempo pudiera llevarse a personas menores de edad bajo ciertas condiciones claro está.

Si los derechos son de los menores como el derecho a convivir con sus padres, incluso se pudiera obligar legalmente a los padres o madres que cuentan con un régimen de convivencia y que no cumplen con el, a que convivan con sus menores hijos, algo que aparentemente hoy es impensable, pero así es el derecho, surge una idea frente a un fenómeno a resolver y se transforma le ley, sea por al acción del legislador o por los criterios que asume la Corte.

*Abogado Litigante y dirigente de la UNT y el FASU en el Estado de México

carralhernandez@gmail.com | facebook@carralcarlos

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